"El fin de la pobreza es una decisión política"

Ramiro Viñuales   -  Candidato a Eurodiputado

Sobre la deuda externa

 billetes

Según el documento base de Sin Duda Sin Deuda: “La deuda es la obligación de pago que un sujeto de derecho tiene con otro como consecuencia de la firma de un contrato de crédito entre ellos. Este contrato inicial, origen de la deuda, tiene un carácter de préstamo; de él se espera que resulte beneficioso para ambas partes: el acreedor está interesado por obtener la máxima rentabilidad y el interés del deudor es obtener algún bien en el medio-largo plazo.”

La deuda puede ser buena si se consigue que el país receptor se desarrolle y pueda devolver el préstamo, gracias a la actividad económica generada por dicho instrumento. Sin embargo, un descenso en el crecimiento económico, generado por una recesión económica mundial, por ejemplo, puede provocar que el país se hunda aún más que si no hubiera tenido acceso a dicha deuda.

 

 

Todos los países confían en financiar parte de su crecimiento a través de deuda. La deuda puede ser un buen instrumento para el crecimiento. Sin embargo, hay deudas injustas e ilegítimas que no deberían ser pagadas:

  • Porque fueron destinadas a países con regímenes dictatoriales: Por ejemplo, el actual gobierno sudafricano está pagando el préstamo de 22.000 millones de dólares concedido al régimen del aparheid, un dinero que sirvió para apoyar dicho régimen (www.jubileedebtcampaign.org). ¿Deben los sudafricanos seguir sufriendo las consecuencias de dicho régimen?
  • Porque fueron concedidas a regímenes corruptos, como por ejemplo la deuda que el Banco Mundial continuó concediendo al ex-dictador del Zaire (hoy R.D. Congo) Mobutu Sese Seko, incluso después de que el representante del FMI confesó que dicho dictador estaba literalmente “robando” el dinero y de que no había esperanzas de obtener su devolución.
  • Porque se destinaron a proyectos que fracasaron, como por ejemplo la planta nuclear de Bataan, en Filipinas, que nunca llegó a funcionar y acabó costando 2.500 millones de dólares.
  • Porque han impuesto condiciones abusivas, con muy altos tipos de interés, o fueron contratadas ilegalmente, como por ejemplo la deuda que contrajo la dictadura militar argentina sin tener aprobación del Congreso que requiere su Constitución.

Además, los países del Norte estamos en deuda con los países del Sur. Nuestro estilo de vida y nuestros patrones de consumo hacen que tengamos que reflexionar sobre:

  • La deuda ecológica que hemos contraído con los países del Sur, por sobreexplotación de sus recursos naturales (el carbón que se extraía hace años es más barato que el que se extrae ahora porque está más profundo. Si los países del Sur se quieren desarrollar a través de su propio carbón (Sudáfrica, por ejemplo) tienen que hacer frente a mayores costes de extracción), las emisiones de contaminantes de nuestra actividad económica que han provocado un calentamiento global, el vertido de residuos, etc.
  • La deuda social, generada con la concesión de créditos a países con regímenes dictatoriales, que ha servido para perpetuar más aún dichos regímenes, con las graves consecuencias que eso ha tenido para la población civil.
Un descenso en el crecimiento económico del país receptor de la deuda puede provocar que el país se hunda aún más que si no hubiera tenido acceso a dicha deuda [Gabriel Hawawini. Finance for Executives. Definición de “financial distress costs” como “costes resultants de un exceso de endeudamiento que afectan la capacidad de la compañía (el país) para rendir de manera eficiente”]. Ante dicha situación, muchos países se ven obligados a devolver la deuda con intereses y dejar de invertir en sectores clave para su desarrollo, como Salud o Educación. Dinero... La deuda externa española

Eso es precisamente lo que ha ocurrido en nuestro Mundo. La deuda no ha servido para desarrollar a los países del Sur, y los países del Norte han seguido exigiendo el pago de la misma, en detrimento de las poblaciones más desfavorecidas.

De los 10 países más endeudados del mundo, 9 destinaron en el año 2003 más presupuesto a devolver los préstamos a países del Norte que a la asistencia sanitaria o a la inversión en educación. La deuda se ha convertido para muchos países en el principal obstáculo para la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales.

La suma de créditos, ayudas e inversiones que realizan los países del Norte en los países empobrecidos es menor que la cantidad que reciben en concepto del pago de deuda externa por los países del Sur.

El origen de la deuda oficial, (con fondos públicos), de los países del Sur con el Estado español se genera a través de los créditos concedidos con cargo al Fondo de Ayuda al Desarrollo (deuda FAD) o a través de los créditos asegurados por la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (deuda CESCE).

El Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD)

El FAD se creó en 1976. Se dota anualmente en los Presupuestos Generales del Estado. Su capital forma parte de la Ayuda Oficial al Desarrollo del Estado español. Según la definición del Ministerio de Comercio (Instrumentos Financieros de Apoyo Oficial a la Internacionalización Empresarial) es un "instrumento de apoyo a la internacionalización [de la empresa] que permite otorgar créditos en condiciones concesionales a países en desarrollo para financiar la ejecución de proyectos equipados con bienes y servicios españoles". Los destinatarios son países en vías de desarrollo. Con este fondo tradicionalmente se han financiado ventas de bienes o servicios de empresas españolas a los países en desarrollo, incluidos países con IDH muy bajo, como Bolivia.
Como ejemplo, en el año 2004, a raíz del desastre del tsunami en el sureste asiático, se aprobaron préstamos por valor de 50 millones de euros para estos países: ninguno de ellos los ha aceptado todavía. Ese mismo año, los principales receptores de nuevos préstamos han sido Egipto y China, lo que muestra que este instrumento prioriza la búsqueda de nuevos mercados para empresas españolas sobre la Ayuda al Desarrollo.

Tiene las siguientes características (Renovarse o morir, Intermón Oxfam, Marzo 2006):

  • Es Ayuda ligada: está condicionada a la adjudicación de los proyectos a empresas españolas. Esto genera problemas como el sobreprecio de la ayuda, la competencia desleal con la industria local o la priorización de intereses exportadores por encima de las necesidades reales del país receptor.
  • Es Ayuda reembolsable: España no dispone de unos criterios básicos para determinar en qué condiciones corresponde utilizar este instrumento, nos encontramos con casos de FAD concedidos a países altamente endeudados, lo que no ha empeorado su situación de sobre-endeudamiento. En la actualidad, el FAD representa más del 50% de la deuda total de los países en desarrollo con España, superando los 5.000 millones de Euros.
  • Se identifica con fines comerciales: más allá de su naturaleza, la manera concreta en que los FAD se han venido implementando a lo largo de los años no ha hecho sino incrementar su problemática. En buena parte de los casos es la empresa española la que realiza la identificación y da comienzo al proceso con negociaciones informales con el ministerio de economía del país correspondiente.
  • No se realiza un adecuado seguimiento y evaluaciónEl gobierno español se limita a realizar un seguimiento financiero y, como mucho, a recibir informes semestrales de la empresa correspondiente.
  • Falta de transparencia: La única información pública sobre los créditos FAD es una sola línea que figura en el Boletín Económico del Instituto de Comercio Exterior, en el cual se publica básicamente el título del proyecto, país, sector y empresa adjudicataria, algunos datos financieros básicos (importe, tipo de interés, plazos, etc.) y las fechas de aprobación en las distintas instancias gubernamentales implicadas.
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    Todas las deficiencias descritas anteriormente aconsejan la eliminación de este instrumento de Ayuda al Desarrollo generador de deuda externa.

     

    La Consulta Social se llevó a cabo por parte de la Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa (RCADE) el día 12 de marzo del 2000, coincidiendo con las elecciones generales. La Consulta fue un éxito de movilización y sensibilización:

    Más de un millón de personas depositaron su voto favorable a que “el gobierno del Estado Español cancele totalmente la deuda externa que mantienen con él los países empobrecidos”.

    La realización de la consulta involucró a más de 20.000 personas -Más de 1.400 colectivos ciudadanos apoyaron la consulta desde ámbitos locales, regionales y estatales.

    La Consulta llegó a cubrir el 48,8% del censo electoral y a 37 de las 52 capitales de provincia.

    Proponemos las siguientes PROPUESTAS DE ACCIÓN POLÍTICA, documento base de Sin Duda Sin Deuda:

    1 Condonar cuanto antes la deuda a los Países Pobres Altamente Endeudados (PPAE), África Subsahariana y Países Menos Adelantados.

    2 Reducir la deuda de otros países más adelantados y de desarrollo humano medio , con un tratamiento eficaz y profundo del problema de la deuda

    3 Vincular las operaciones de deuda con inversiones sociales, con el objetivo de alcanzar los ODM.

    4 Promover en todos los foros internacionales el establecimiento de nuevas reglas financieras internacionales.

    5 Promover la creación de un tribunal de arbitraje para resolver los conflictos financieros internacionales.Se trata de garantizar un mecanismo justo y transparente al que se sometan acreedores y deudores, e ir tomando las acciones a nivel nacional que puedan resultar coherentes con la defensa de esta propuesta

    6Promover la Transparencia y la participación de la sociedad civil del Norte y del Sur en los procesos de toma de decisiones sobre las operaciones de deuda (cancelaciones, canjes y concesión de nuevos créditos) tanto en el marco bilateral como en las Instituciones Financieras Internacionales.

    7Otras propuestas de acción política:

    • Solicitar que los países empobrecidos cuenten con mayor representación y poder de voto en las Instituciones Financieras Internacionales y foros multilaterales.
    • No condicionar las cancelaciones de deuda a la aplicación de medidas de política económica decididas por las Instituciones Financieras Internacionales, que no tienen en cuenta las decisiones locales al respecto.
    • Fijar la política comercial de España con los países empobrecidos en criterios de sostenibilidad real de la deuda, para no aumentar su deuda externa. En concreto, que la cooperación con los países más pobres sea a través de donaciones o a través de préstamos con cláusulas de conversión en donación en caso de inestabilidad o catástrofes naturales.
    • Asegurar que los recursos dedicados a las operaciones de deuda sean recursos adicionales y no supongan una reducción del resto de partidas de la AOD y del gasto público local.
     
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